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La Piel del Sota – Javier Romero

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La serie “La Piel del Sota” de Javier Romero está compuesta por ocho lienzos de grandes dimensiones que nos invitan a observar con una nueva mirada el famoso edificio proyectado por Manuel María Smith en 1919 en la Gran Vía de Bilbao.

La paradoja de estas obras es que se trata de detalles del inmueble recogidos en formatos que, en todos los casos, superan los dos metros y medio de anchira y que denotan una visión íntima y muy personal. Javier Romero nos ofrece instantáneas ajenas al tiempo, sin ruido ni artificios; cada detalle es como si comprimiera toda la esencia de la arquitectura para que a partir de ellas cada uno de nosotros podamos reconstruir nuestra propia experiencia personal en relación a este edificio.

Lo que para algunos podría suponer una limitación es para él una búsqueda de lo inusitado en lo cotidiano. Sus arquitecturas se han ido despojando de masa, de volumen, y también ha limitado su paleta a tonos muy tenues y sobrios, haciendo que lo que parece sólido al tacto se disuelva en nuestra mirada, algo que incluso puede llegar a desaparecer. Empleando muy pocos medios expresivos, nos demustra que los elementos cotidianos, observados con atención, pueden ser realmente apasionantes. Es la belleza y la poesía que se encuentra en las cosas cercanas la que se nos revela en estos lienzos.

Pese al gran tamaño de todos estos detalles, somos conscientes de que estamos ante algo que se nos revela pero que tampoco se nos desvela del todo, como que siempre nos queda algo por descubrir, como que hay algo más que se esconde tras la piel del Sota. Se trata quizás de la aventura de la observación, del placer y del descubrimiento a la que nos invita Javier Romero.

César Otxoa

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